viernes, 5 de octubre de 2012

Bajo mi sombra

Hay puntos suspensivos o tal vez suspendidos al final de mis horas y me he ido callando, mordiendo los temblores del acento en mi boca. Despierto, me miro y descubro la loca oculta en que en mí habita, este derecho libre a la duda y algún dormido silencio. Estas ganas raras de morir viviendo. No recuerdo en que tiempo olvidé nombrarme, saberme, existirme. Entonces, comienzo a amar la sombra de un antiguo dolor que no deja de seguirme recolectando fantasmas. No, no es que duelan heridas, sólo siento el sabor de su sangre, su textura costrosa y un eco de palabras golpeando la memoria. Hay un trozo de tierra para mí? Un trozo de la tierra donde yaces? A veces habito en pequeños crepúsculos, en momento precisos cuando el alma vaga por frágiles segundos de atardeceres rojos. Quiero irme sabiendo que me voy sin miedo, con el tiempo necesario para despedirme, con la luz que preciso para ver el rostro de los que amo. A veces, quiero dormir mi tiempo.

7 comentarios:

Auroratris dijo...

Cuando estas sensaciones se instalan en nosotr@s, nos hacen sentir como diminutas marionetas del destino. Excelente reflexión.
Un besazo.

fonsilleda dijo...

Al margen de la poesía que encierra el texto (como todos los tuyos), la grandísima sensibilidad, también hay una tristeza-nostalgia-abandono que últimamente dejas traslucir muy intensamente.
Me preocupa, ya sabes donde estoy. El miedo puede llegar a ser bueno si nos obliga a pararnos, mirarnos y reflexionar.
No es malo habitar en pequeños crepúsculos, son demasiado hermosos para no cobijarte en ellos, pero siempre dispuestos a extender la mano para que la moje el rocío, torcer la cabeza, para ver quien pasa a tu lado, estrechar una mano amiga abrazar a un nieto, sonreír y reír a carcajadas, acariciar los pétalos de una flor, ver el sonido del aire como mece el árbol, mirar una mariposa.
Biquiños. Perdón, me dejé ir...

Marinel dijo...

Es una prosa hermosa la tuya donde pareces alfarera dando forma a tus sentimientos.
Se pierde una placenteramente en tus letras,sintiendo durante la lectura lo que habita en ti.
Y me entristece que al final,toda esta belleza sea para remarcar un profundo hastío,una tristeza inmensa,una apatía ante la vida...
Tú tienes la capacidad de revivirte, de pintarte el decorado perfecto que te haga sonreír, de arcoirizar tu cielo tras la lluvia.
Pero has de quererlo, sentir hondamente el deseo de salir al encuentro del paisaje saboreándolo,no queriendo desaparecer en él...
Y dicho esto,que menudo rollo te he soltado-casi regañina-me marcho, no vaya a ser que me odies!
:)
Besos.

MAITE N. dijo...

Qué triste, pero qué bello texto. Me he quedado pensando.
Muy curiosos tus pensamientos.
Un abrazo.

Balteu dijo...

Apreciada compañera, me gusta tú texto por el valor literario que creo que tiene, por la poesía que desprende, por el sentimiento que en él se palpa y precisamente eso me descoloca, da miedo y recelo del refugio del dolor y la muerte.
Creo que te conozco lo suficiente como para saber que saldrás de este abatimiento y el simple hecho de que te hayas atrevido a publicarlo, ya es motivo de alegría por poder leerte, espero que sigas progresando en tú interior y plasmes por escrito tus pensamientos.

Bicos.

Amanda dijo...

Un abrazo muy fuerte, Pilar... después de tanto tiempo.
Hoy repasando mi blog y sus enlaces te he encontrado aquí, sentada en el paseo... y envuelta en la neblina de tu pérdida.

Es duro y a la vez hermoso experimentar que todo sigue a pesar del dolor. También tus palabras continúan rebosando profundidad y belleza.
Feliz de reencontrarte.

Pilar dijo...

Gracias mil a todos por sus comentarios.
He estado bastante ausente porque tuve,además, un problema con el blog, pero voy reparándolo poquito a poco.

Abrazos