lunes, 8 de agosto de 2011

Miedo




Si tú no eres la noche,
Por qué invadiste la lealtad de las sombras?
ataste mis manos tras la celda de tus manos?
resecaste el verso de mi boca?
violentaste la complicidad de mi silencio?
Yo era de la noche.
Yo era, también era, donde tú no estabas.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Ausencia



A veces, se precisan ausencias, ausencias de uno mismo, ausencias de todo y nada. Lejanías que avisten desde otros ángulos el bosque, distancias que obliguen a desandar y andar caminos.
No temo a mi nostalgia, sólo temo a perder el sabor de las palabras, a desconocer sus acentos, a confundir su sentido.
Temo a la cobardía del paso no dado.
Preciso estas ausencias, ahora más que nunca.
Hasta pronto

domingo, 29 de agosto de 2010

Alejandra Pizarnik



Un intento de versos míos para Alejandra Pizarnik, luego de leer a Olga Orozco.
(Gracias Beatriz!)


Talita Cumi: “Niña a ti te digo levántate.”
Renace entre hojarascas ocres de un otoño que abraza tu nostalgia
Retoma bizarra marcha, pies gravados por caminos profanos
La corona de espinas aún sangra en la memoria de tu frente
Levántate desde el verso que pregonaba muerte
Elévate rebelde, indestructible, furiosa cabalgando en el instinto.

Talita Cumi,
Alza lápidas, desprende telarañas, regala respiros a sepulcros olvidados
Sé ungüento a sangrantes mortajas
Eleva la voz ebria de bohemios sedientos en copas de abandono
Transforma la palabra en una orgía de señales inventadas

Vuelve a llamarte.
Grita tu nombre destronando el oráculo que mutiló tu acento
Haznos saber que la piedra de tu locura es umbral de una noche necesaria

Alejandra
Alejandra
Y debajo estoy yo
Alejandra

miércoles, 30 de junio de 2010

Angustia




Puta!, Mil veces puta!
obscena tu boca tritura mi carne,
relames la entraña que aborta mis sueños
en foscos camastros, en yermos baldíos.

Puta de esquinas vacías, de lóbregos duelos
Puta!. Sodoma y Gomorra, exclamación y embate.
Tu voz de Armagedón incita mi infierno
clamando preceptos que exhortan olvidos.


Yo padezco tu muerte, la de vivir muriendo

lunes, 26 de abril de 2010

Lejana




Péndulos de olvido golpean la carne;
mi nombre vulnera tu despertar calmo,
entonces detestándome, recortas la mañana amputando el tiempo de mi ausencia.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El comienzo de concretar un sueño. Cuando la vida es capaz de vivirse ligera de equipaje. Sobran las palabras


Peregrinaje a Santiago de Compostela


Familia y amigos en España



De Paseo por España

domingo, 3 de mayo de 2009

Punto cero




Yo loca en la no palabra, en la acritud del llanto mordido, navego futuros que agonizan en presentes, danzo sobre segundos equívocos que dibujo en relojes inexistentes.
Tú me arrojaste a estas sombras baldías, a extraviarme en debilidades mórbidas, a pesar de que aún sostenía lirios blancos en mis manos y el creer era un mar infinito embebiendo mi horizonte
Tú, omnipotente Señor de Señores, voz bravía, dictatorial discurso, opresor de sollozos.
Tú, siempre tú, oponiéndote a mis pequeños pasos.
Tú, todopoderoso efímero y débil, cimentado en tótems ego-clásicos, ego-tácitos, ego- fieros, ego-autócratas, ego, ego, ego…
Tú ya no extingues mi horizonte, tu voz es lejana, escapé de tu patria, no izaré tu bandera.
Me tomé el café endulzado de hechizos, sobre manteles ilusos y mesas torcidas. Lo bebí sorbo a sorbo sin saber del veneno en su oscuro sedimento.
Hoy lloré, laceré las pupilas con navajas de historia hasta vaciar el vientre donde yace el pecado.
Hoy lloré por mí, por primera vez por mí, por segunda, por tercera..
Lloré precisando saborear esta debilidad que me hace viva. Los fuertes, los bizarros, los guerreros idealistas mueren siempre en el primer frente. Desde esa muerte, mis palabras resucitan para incendiar los escombros y borrar toda huella de mi nombre.
Entre las sombras acechan paraísos endemoniados, demonios endiosados, dioses derrumbados, gritos lejanos nombrándome y yo sorda, muda, ciega en mis soledades.

Pilar, Pilar... ya no me llamo, no me busco, no quiero volver a encontrarme.

Quizás me quedé suspendida en el umbral de un viaje donde no alcancé a despedirme de la vida.