lunes, 18 de febrero de 2008

Adiós, Juan T.



Decir adiós no es borrar lo andado, tampoco es desterrar los recuerdos que han creado el hoy y que cimentarán el futuro. Decir adiós es abrazar lo que hemos sido, aún temerosos de lo incierto del mañana, pávidos de no volver a mirarnos a los ojos y estrecharnos en el reencuentro.
Decir adiós, Juan, amigo mío, es agradecer el haber coincidido contigo en un fragmento de esta vida, es comprender que vale la pena el dolor de tu partida frente a lo maravilloso de haberte tenido.
Decir adiós es más triste y doloroso de lo que imaginé.

3 comentarios:

Saudade dijo...

EL adiós, una mirada en la distancia, una distancia que se queda en el recuerdo, y un recuerdo que duele en las manos vacías de fragmentos de ayer.
El adiós siempre es más triste cuando el pañuelo desciende...
Un saludo...
Marcial...

Pilar dijo...

Gracias, Saudade.
La poesía de tus palabras es preciosa.

Un abrazo fraterno

Anónimo dijo...

Adios Juan...



Rolando.