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Silencié mis palabras, por temor a perderte,
callé mis sentimientos y apacigüé caricias
y hoy, que ya te has ido, buscando un nuevo vuelo,
quisiera que llevaras, contigo, mi sonrisa.
Quizás pasen los años, los días lentamente,
y surquen, en tu cielo, nuevos trinos y versos,
quizás la primavera, no aparezca en tu vida
y el invierno se pose como dueño del tiempo.
Pero quiero que sepas, que aquí estaré siempre
y en el nido silente, que dejaste de herencia,
guardaré los momentos que una vez compartimos
como el mejor legado, mientras lloro tu ausencia.
…Y tal vez me arrepienta de no habértelo dicho,
culpo a esta timidez de boca provinciana,
que se muerde los labios, ahogando el aliento,
por no romper la magia, con su necia palabra.
Quizás, por esas cosas curiosas de la vida,
volvamos a encontrarnos, volvamos a querernos,
tú callarás por miedo a que no quede nada,
yo callaré pensando que es mejor el silencio.
Y pasará la vida, como pasa por todo,
sin oír, en su paso, nuestras voces cansadas
y seremos el eco de un pasado que duele
y seremos derrumbe a este vuelo sin alas.
Entonces, aún dormida, deslizaré mi mano
cautelosa, anhelante, debajo de la almohada,
allí estarán tus versos, como un caudal oculto,
albergando pedazos de tu alma y mi alma.