miércoles, 12 de marzo de 2008

Mi querido Principito





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Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya.
El Principito.

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Afuera el viento ruge un réquiem prematuro al verano. Tras mi ventana una encina danza vanidosa henchida de bellotas verdes, verdes como el tallo de tu rosa.
El lago anda inquieto estos días, pareciera que algo espera, como si esperara como yo te espero.
Cae una tenue neblina; si no mirara la fecha, diría que el otoño se apodera de todo el paisaje e invade las cosas sabiéndose dueño de esta estación nostálgica.
Y aquí estoy yo, invadida también de recuerdos, de la imagen de un patio en el viejo pueblo, de una infancia colmada de aromas frescos y esperanzadores, de ti, de nosotros, de tantos sueños forjados bajo faroles y luciérnagas.
Cómo has estado?, Dónde andas hoy?
He perdido tu pista. Sí, lo sé, últimamente parece que divago en esa tierra de nadie, donde ni siquiera Dios sabe que pertenece a que. Es mi locura, ha empeorado según todos y poco puede hacerse ya.
La verdad, no me incomoda, no sé por qué es condenada, por qué asumen que preciso tragar cápsulas y cápsulas para permitirme estar bajo control en este mundo
Y qué el mundo no era de todos?
Mi planeta Azul está algo descuidado, lo sé. Hace un par de noches, la luna descendió a mi almohada y me lo dijo. Me contó sobre mi mar, mi sur, mis constelaciones.. Tú sabes, es mujer y ellas son tan preocupadas de los detalles.
No tengo claro cuanto tiempo permaneceré aquí. La última vez fue por cinco semanas y en cinco semanas pasan tantas cosas. La lluvia, por ejemplo, cambió su lenguaje por tañidos tenues. El viento ha invertido su ritmo como queriendo socavar el cielo en busca de nuevos horizontes, la Cruz del Sur dejó de vigilar la historia, se cansó de guerras, hambre, plagas..
No, no estés triste, te prometo que estoy bien. Aquí, mal que mal, se está tranquilo y, a veces, vienen los fantasmas del pasado a conversar conmigo.
Volveré a mi planeta en cuanto liberen mis alas de esta camisa blanca que las abraza como queriendo escapar con ellas, pero, mientras tanto, te pido que si pasas por ahí, te detengas, acaricies un poco mis perros, le hables a mi canelo y escribas en su tronco el verso que me regalaste.

12 comentarios:

RosaMaría dijo...

Qué maravilloso! Aunque casi se me escapa una lágrima por la dulce resignación, por la lucidez del recuerdo en los detalles tan bien narrados y también por lo coherente de pensar que la atiborran de pastillas. Un abrazo.

Pilar dijo...

Rosa María:
Tus palabras siempre me animan a seguir y a esforzarme por ir tras la esencia de lo que pretendo expresar.
Eres un sol, bonita, lo sabes

Un abrazo grande!!

Anónimo dijo...

No recuerdo haber dejado un verso que haya sido regalado...

Y, como voy pasando, y no se dónde queda tu planeta, difícilmente podría tallar el tronco de tu canelo sagrado, más bien aún sin recordar aquel verso agasajado...



Si tallara versos, preferiría esculpirlos cincelándolos en tu dulce y sensible alma de mujer...

Pilar dijo...

El verso, el primer verso que me regaló mi Principito fue un susurro de letras y acentos, un código de madrugadas, umbral a nuevas constelaciones, fortaleza en cada esperanza y, sobre todo de un amor a prueba de todo.
Ese verso va en mí, va en él y ahora quedará perenne en mi canelo.
No te preocupes, su tronco ya está tallado.
Quizás, un día, te lea ese verso y, a través de éste, puedas imaginar el lazo que me une a ese pequeño y maravilloso ser.

Gracias por pasar anónimamente

Un abrazo

Anónimo dijo...

¿Para que el preámbulo y qué sentido tiene el quizás un día?... Es sólo un verso gravado en tu canelo. Se debe leer clarito y lo debes recordar muy bien, pero, como dudo que a mi me lo pudieras leer algún día, mejor me lo podrías escribir, sin la necesidad de esperar ni un quizás y ni siquiera un día más...

¡Qué práctico!, ¿no te parece?...

Creo que sería bueno que lo hicieras, ya que si en ti abrió constelaciones, codificando fortaleza y un amor a prueba de todo, quizá en mi podría hacer lo mismo...

Ya imaginarás, mi interés nace, por saber sin dudarlo, que el amor es mayor que incluso la fe y la esperanza, según mi código de vida y honor.. y si.. ¡tan sólo depende de un verso!...

Pilar dijo...

Todo tiene un tiempo. La vid nos entrega su sabor maduro en otoño y las cerezas concentran su dulzor en verano.
Todo, todo tiene ese momento preciso, nada está hecho porque sí.

Mi canelo tiene aún abierta la herida de la talla, así, también, necesita su tiempo para cerrarla y que se pueda leer con claridad lo escrito.


Otro abrazo afectuoso
Pilar

Fernando dijo...

No hay ninguna duda Pilar, de que haces poesía de primerísima calidad.
Lo tuyo es un auténtico lirismo que brota, como un claro y limpio hontanar, de tu fácil pluma.
Suscribo totalmnte los merecidos elogios que recibes.
!!Excelsa poesía¡¡

Besos.

Pilar dijo...

Nuevamente, Fernando enmudeces mis palabras, refrenas mis dedos sin saber como encontrar la frase precisa para agradecer tu generosidad.

Un abrazo muy grande!

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Una plegaria, y un anhelo...
Realidades que superan la ficción.

Te leo y veo tu mundo, lleno de paisajes cercanos, también conocidos y transitados.
Una crisálida blanca también puede ser simplemente eso...
una crisálida.

Y me viene a la memoria la voz del Maestro:
Lázaro, sal fuera!

Un abrazo! ♥

Pilar dijo...

Ferípula:
Quién no es capaz de construir hermosos mundos luego de compartir momentos con un Principito?
Gracias por que tú, viniendo hoy, has construido sublimes paisajes en este rincón del sur.


Un abrazo

Beatriz Lehmann dijo...

Siempre que las aguas están inquietas , es porque algo va a suceder, cuando se mueven las aguas, si espero que algo suceda.

Abrazos

Pilar dijo...

A veces, somos nosotros los que inquietamos a las aguas.

Otro abrazo